Aprendizaje lúdico con microdatos: entrevista con Bruno Carlos Barbalho

Bruno es un profesor y consultor pedagógico que trabaja en el Laboratorio de aulas del futuro en University College de Copenhague. Prepara actividades tanto para adultos como para niños, y también ofrece orientación a docentes.

¿Podría describir algunas de las actividades de aprendizaje lúdico que lleva a cabo con sus estudiantes en el centro?

En el centro de mi práctica de actividades lúdicas de aprendizaje se encuentran el aprendizaje basado en proyectos y el tinkering. Además, investigo junto con mis estudiantes, por ejemplo, para saber qué tipo de herramientas deberíamos crear para un problema determinado. Trabajamos la motivación y el bienestar con un toque lúdico; una forma de aprender muy informal. Por ello, en un sentido positivo, esto puede crear confusión a la hora de diferenciar entre «trabajo» y «juego». Además, puede desafiar la mentalidad del alumnado, lo que muchas veces es necesario para crear nuevos conceptos y conocimientos.

Por ejemplo, utilizamos kits Micro: Bit para medir los niveles sonoros o los niveles de dióxido de carbono (CO2), así como la humedad del aire. Los estudiantes (a partir de 3.o de primaria, incluido) miden los niveles de dióxido de carbono y recogen los datos utilizando estos kits, y muchas veces obtienen resultados cruciales sobre la calidad del aire. También hemos llevado a cabo otras actividades, como la creación de un sistema de riego para regar las plantas de albahaca y una estación meteorológica para medir la humedad, la temperatura y el viento.

¿También lleva a cabo actividades que no requieran tecnología o codificación para aprender sobre la recogida de datos?

Si una piña está expuesta al agua o a la humedad, abrirá sus escamas. Así el alumnado entiende cómo puede representarse visualmente un concepto abstracto como es la humedad del aire. Igualmente, utilizan botellas para comprobar cuánto ha llovido desde el día anterior, por ejemplo.

 

Figura 1- Los estudiantes pueden utilizar una piña para medir la humedad según su reacción.

 

Además, construyeron una solución casera con agua, vidrio y una pequeña turbina, que se puede colocar en cualquier lugar y que los estudiantes pueden comprobar con frecuencia para registrar los datos.

Los centros educativos daneses abordan el bienestar con el alumnado. ¿Podría hablarnos de algunas actividades sobre el uso de datos relacionadas con el bienestar que lleve a cabo con el alumnado?

Hicimos una actividad en la que construyeron su propio contador de pasos para medir la cantidad de pasos que dan al día. Así, pudieron comparar la medición de su contador de pasos con el de otros, como el de los relojes deportivos y el de algunas aplicaciones. Aunque los pasos que indicaba uno y otro no coincidían totalmente, se dieron cuenta de que la precisión de los datos puede variar en función de la situación. Además, gracias a esta actividad fueron más conscientes de la actividad física diaria que realizaban para su bienestar. También llevamos a cabo actividades que les ayudan a reflexionar sobre sus emociones y la forma en la que se manifiestan en su cuerpo, por ejemplo, qué observan cuando están enfadados.

¿Qué opina de la relación entre el bienestar y el tiempo de pantalla digital?

Hace diez años, los centros escolares daneses optaron por los libros de texto y recursos digitales para el aprendizaje. Sin embargo, en los últimos años, estos han observado también un deterioro en el bienestar del alumnado. Creo que la repercusión en el bienestar depende del formato y el tipo de actividades más que del tiempo de pantalla en sí. En la actualidad, se ha producido un cambio cultural en nuestro enfoque de las herramientas digitales y buscamos desarrollar la comprensión tecnológica del alumnado. En cuanto a la evaluación digital, creo que la calificación se basa en datos numéricos con demasiada frecuencia. Los recursos de aprendizaje digitales adaptan su contenido a los aportes del alumnado, pero no desafían su forma de pensar ni responden al pensamiento cognitivo complejo del que son capaces las personas. Los resultados de las pruebas deben abordarse con palabras, con retroalimentación positiva e iteración de los aspectos en los que se pueden introducir cambios. Además, los errores forman parte del aprendizaje. En este sentido, las herramientas digitales son útiles en la educación, pero hay que dejar espacio al alumnado para que pueda revaluar y ver si ha fallado algo más.

¿Podría explicarnos más detalladamente en qué consisten la comprensión y la capacitación tecnológicas? ¿En qué se diferencian de tener habilidades digitales? ¿Podría darnos algún ejemplo de actividad en el aula?

La comprensión tecnológica hace referencia a la capacidad de entender e integrar los conocimientos técnicos con otras formas de comprensión social y cultural. Permite tomar decisiones informadas, reconocer las oportunidades de ejecución y entender el uso y la puesta en práctica de las nuevas tecnologías en diferentes contextos. A este concepto muchas veces se le denomina «alfabetización tecnológica» y abarca comprender las tecnologías, cómo funcionan, sus limitaciones y cómo se utilizan realmente. Esto es fundamental para comprender cómo la tecnología ha dado forma a los cambios globales y cómo estos cambios han influido en el desarrollo de nuevas tecnologías.

Hay una tarea analítica llamada TekTjek (TechCheck) para niños y niñas mayores de 14 años. El objetivo de TekTjek es que los estudiantes se interesen por las tecnologías existentes y su intencionalidad. Así, a través de una serie de preguntas sobre diversas categorías, indagan sobre la tecnología. La idea es que sean más conscientes de las tecnologías con las que interactúan y de cómo nos afectan. Cuando son conscientes de las intenciones y los efectos de la tecnología, pueden aplicar esos conocimientos tanto a sus propias interacciones con ella como a la hora de diseñar o rediseñar tecnologías. En cuanto a ejemplos de actividades prácticas, los estudiantes pueden, por ejemplo, escribir una guía sobre el uso de una herramienta para sus compañeros, elaborar un diario sobre el tipo de tecnologías que utilizan en su día a día o entrevistar a otros usuarios. También pueden representar una escena como si fueran evaluadores tecnológicos, y hacer así la tarea más lúdica. Puedes conocer todos los detalles aquí (en danés): https://futureclassroomlab.dk/tektjek/

 

Figura 2 - Un sistema meteorológico.